¿Qué haces cuando recibes un halago? Siéntete merecedor. Parte 3

Hoy vamos a hablar sobre el último lastre a trabajar para dejar de sentirte no merecedor o sin valor: la generosidad, tanto hacia ti mismo como al resto.

Tu idea o mentalidad sobre el dar y el recibir es clave en el sentimiento de merecimiento, en traspasar la sensación de no ser suficiente y en salir del bucle de la escasez.

Los pensamientos que tienes a cada momento construyen tu realidad. Si las emociones son inevitables es en tu mente en la que puedes empezar a practicar de verdad la versión que deseas de ti mismo.

¿Cómo es tu forma de pensar?

¿Abierta o Cerrada?

¿Comprensiva o Crítica?

¿Dinámica o Rígida?

Date cuenta de cómo lo que piensas influye en tus sentimientos que serán:

¿Inspiradores o Limitantes?

¿Profundos o superficiales?

Ser generoso supone soltar el control para vivir de forma mucho más fluida y confiada: las bases para sentirte mejor contigo mismo y ya de ahí, avanzar hacia metas más estimulantes y reveladoras.

Identifica en qué área de tu vida te vendría genial ser más abundante:

  • ¿Saber delegar en tu trabajo?

  • ¿Confiar plenamente en tu pareja?

  • ¿Dejarte sorprender por tus amigos?

  • ¿Cuidar tu cuerpo como prioridad?

  • ¿Pemitirte más caprichos sin sentirte culpable?

Date cuenta de si tu apertura a “dar” tiene más que ver contigo o con los demás. Y también de tu disposición a “recibir”.

La vida misma es el campo de trabajo para descubrir tu “perfil de abundancia” y también saber cuál es el siguiente paso para aprender a merecer de forma natural, sin letra pequeña en el contrato.

Como ves, puedes abordar de varias maneras el salir del miedo a no ser suficiente y comenzar a sentirte merecedor.

Elige el que mejor se adapte a ti y sobre todo empieza por aquello que más te haya resonado al leer estos artículos.

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