Qué envidia….

Que levante la mano a quien no se le ha pasado este pensamiento alguna vez por la cabeza.

La envidia es un sentimiento muy extendido, y aunque se habla de envidia sana, la envidia no es mala ni es buena. El grado puede variar, desde sensaciones leves hasta un gran odio basado en injusticias y en pensamientos de que mereces algo que una persona tiene y tú no.

Todas estas sensaciones, simplemente, te están indicando un conflicto personal, es una señal de un cambio tuyo pendiente.

La envidia se basa en el Principio de la escasez:

“Me encantan esos zapatos que lleva…pero como ya los lleva ella, yo no los puedo llevar.”

O

“Me encanta su cuerpo, pero yo no lo puedo conseguir porque… “

En este caso la envidia muestra falta de madurez, baja autoestima y genera cierta rabia, inseguridad, crítica, odio e incluso, ganas de destruir al otro. ¿Qué chungo, no?

¿Te quieres sentir así? ¡¡Usa estas sensaciones a tu favor!!

La envidia hay que convertirla en una búsqueda. Te está diciendo que tienes algo pendiente, que te tienes que poner las pilas, que necesitas acción.

¡Pasa de la envidia a la inspiración!

Si envidias el dinero, la casa, el cuerpo, el éxito o lo que sea de otra persona, usa a esta persona como inspiración para conseguir lo que no tienes (si es que lo quieres de verdad):

Piensa en qué necesitas para conseguirlo y pasa a la acción!!

Del mismo modo, las personas envidiadas también tienen que ser conscientes del mensaje que están transmitiendo, y de si este se basa en el Principio de escasez:

“Yo tengo esto pero cuidado…que es muy difícil de conseguir“

Aquí el envidiado tiene que hacer el esfuerzo de compartir la información y así convertirse en inspiración para que otros logren lo que esa persona ha logrado.

Pues ya sabéis, el antídoto de la envidia es… ¡¡la inspiración!!

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